sábado, 8 de febrero de 2014

¿EL MOMENTO DEL CAMBIO?


     Hay temas que saturan la actualidad. Ofrecen tantas opiniones y generan tantos comentarios que resulta ridículo escribir más sobre él; sin embargo, por el peso de la noticia a veces la vena periodística (o simplemente la necesidad de volcar el sentimiento) te lleva de forma desaforada a sentarte ante el ordenador para aporrear, más que teclear el ordenador.
     A esta hora del sábado, poco después de las 10 de la mañana de lo que se dice “un día histórico para la monarquía española”, ése es mi caso.
     Llevo semanas defendiendo en mi entorno que la imputación de la infanta Cristina es la mejor noticia que puede recibir un gobierno que, durante este periodo, ha visto cómo las portadas de los medios no retrataban el escándalo corrupto que envuelve diariamente al partido del gobierno o algunas otras informaciones que serían motivo casi de motín en cualquier país que en cualquier parte del mundo. Aquí no. Aquí andamos pendientes del viento en el Cantábrico y la Infanta. Cómo se frota las manos el gobierno central y muchos autonómicos, cuyos escándalos no tienen cabida en los  medios por falta de espacio.
     Ni dispongo de los argumentos adecuados, ni barajo las informaciones que seguro las decenas de especialistas en el tema están ofreciéndonos estos días; pero cuando en muchas tertulias comienza a sonar con alguna tibieza pero ya sin complejos la palabra república, reconozco, después de leer el enorme artículo de hoy mismo en el periódico EL PAÍS ( http://blogs.elpais.com/micropolitica/2014/02/en-coche-la-primera-declaracion-de-la-infanta.html ) que pienso bastante en ello y  en la fuerza del simbolismo.

viernes, 31 de enero de 2014

DEL ¡POR FIN ES VIERNES! A...OTRA VEZ, VIERNES


     Vale, ¡por fin es viernes!  ¿Y qué?,
      Recuerdo que en un medio de comunicación (no recuerdo si fue radio o tv) se creó un programa de bastante audiencia bajo el título de ¡por fin es viernes! Todo lo bueno sucedía en viernes, era la gran fiesta, ni el sábado convencional ni el domingo de relax, el día grande era el viernes. Sin duda, eran otros y muy diferentes tiempos.  
     Hoy  para muchos el ¡por fin es viernes! se ha convertido en un látigo que golpea directamente el alma. El viernes nos recuerda que se acaba una semana laboral en la que no hemos hecho nada, han sido unos días vacios que caen para sumar uno más en nuestra vida,  son hojas del calendario que pasan sin una mínima anotación de tareas pendientes a realizar.

     Escribe Albert Espinosa en el libro “Brújulas que buscan sonrisas perdidas” que “puedes ser, todo lo que quieras llegar a ser” aunque muchos días, muchas épocas “Las mañanas son difíciles, las tardes duras y las noches imposibles” (A. Espinosa ).
      Amanecer bajo un sol radiante te obliga inevitablemente a abrir los ojos y mirar la luz. Entonces te tomas un respiro. Las mañanas son difíciles. Pero  las piedras siguen su marchan rio abajo y llega el precipicio. No puedes evitar  pensar en la caída. Buscas un atajo. Suspiras. Hay que lograr no perder el paso, te das la vuelta y oteas otro sendero.

domingo, 26 de enero de 2014

SIN LA SOLIDARIDAD DE GAMONAL, EL CABANYAL SIGUE SUPERVIVIENDO


     Hace días que barrunto trasladar aquí una reflexión donde he conjugado ira con tristeza, orgullo con desencanto. Con el fin de intentar poner distancia a ese torrente de contrapuestos sentimientos (difícil al referirse a las propias raíces) que originó en mi interior el efecto mediático que provocó el affaire del barrio Gamonal en Burgos he decidido esperar unos días, hasta hoy.
      La lucha de un vecindario por la defensa de su entorno ha demostrado a la clase política que una mayoría democrática en las urnas no significa un cheque en blanco. La solidaridad mostrada en muchos puntos del Estado por esta barriada ha sido plausible, pero muy envidiable para otro barrio que lucha también por su supervivencia como pueblo desde hace más de quince años y que, no solo no ha recibido la solidaridad más allá de sus “fronteras” si no que ha sido y es olvidado por la propia sociedad valenciana que, al fin y al cabo, es la suya: el Cabanyal, el barrio marítimo de la tercera capital de España, Conjunto Histórico Protegido de la ciudad de Valencia, declarado Bien de Interés Cultural desde 1993.
      Los vecinos el Cabanyal luchan por la supervivencia de sus casas y sus calles desde que en 1997 el Ayuntamiento de la ciudad acordara un plan de reforma para prolongar la Avda Blasco Ibáñez de  la ciudad hasta el mar, un proyecto que supone partir el barrio en dos derribando más de 1.600 viviendas.  Una situación que se agrava en 1998 cuando el consistorio aprueba la suspensión de licencias en todo el entorno del Cabanyal-Canyamelar.
Literatura reciente sobre el Cabanyal
      La lucha política se balancea entonces entre las decisiones gubernamentales y los tribunales. Pero mientras tanto, se han sucedido los derribos y se ha paralizado cualquier actuación de mejora en el barrio. Así durante más de diez años, hasta que llega 2010 para abrir el capítulo que parece ahora sí definitivo.

      En esa fecha el gobierno de Zapatero emite  una orden ministerial que insta a acabar con las demoliciones y con todas las actuaciones que suponen una pérdida patrimonial y consideraba ilegal el PEPRI (Plan Especial de Protección yReforma Interior).
 
        Desde Valencia, las Cortes contestan aprobando un decreto ley de urgencia que declara el PEPRI legal sí o sí. El gobierno central presenta recurso al Tribunal Constitucional que lo admite a trámite. Cambia el talante del Gobierno con la llegada al mismo del PP y el Ayuntamiento de Valencia cree encontrar la panacea para sus planes de extinción del barrio;  pero la decisión que abre el futuro al Cabañal se produce con la aprobación por parte del  Consejo de Ministros  en octubre de 2013 de la retirada de los recursos de inconstitucionalidad interpuestos contra el derribo del barrio   “a cambio de abrir un proceso de diálogo con la Generalitat valenciana y con el Ayuntamiento sobre la reforma de este barrio, que permita su modernización y el respeto al conjunto histórico”.
Ahora sí ya no hay vuelta atrás.

      Durante más de quince años se han sucedido las actuaciones políticas dirigidas a la destrucción de un barrio construido arquitectónicamente en calles paralelas y perpendiculares, de ahí el agravante que supone cortarlo en dos  para construir en medio de sus calles una gran avenida. Una pretensión de la Valencia burguesa que nace en el s.XIX, con el pretexto de disponer de mejores accesos a la Valencia marítima, o un acceso más cómodo que la Avda del Puerto por donde transitaban las mercancías.

martes, 14 de enero de 2014

Y MIENTRAS...TODO PASA


Y de repente todo cambia. Y nada es igual, porque tú ya no eres el mismo.

Las noches comienzan a ser más largas que los días.

 Los días se suceden solo  en el calendario, porque no pasa nada. No hay nada.

Los sueños quedan en el olvido.

Las ilusiones caducan en el corazón.

Las esperanzas se convierten en quimeras.

El invierno deja de ser frio para convertirse en helado.

La lluvia ya no limpia, no libera…

Se nublan los sentidos,

las emociones hieren.

Entonces buscas desesperadamente. No sabes qué, no sabes a quién.

Y la vida sigue imparable. Sin poder huir, sin poder cambiar, sin poder ser dueño de nuestro destino. Impotencia, rabia, desazón, angustia…

Así nos quieren, pero ¿por qué es así como nos tienen?


 

domingo, 5 de enero de 2014

A UN GRAN "GRANOTA", EL LEVANTINO SALVADOR REGÜES

Si la muerte pisa mi huerto
¿quién firmará que he muerto
de muerte natural?

¿Quién lo voceará en mi pueblo?
¿quién pondrá un lazo negro
al entreabierto portal?

¿Quién será ese buen amigo
que morirá conmigo,
aunque sea un tanto así?

¿Quién mentirá un padrenuestro
y a rey muerto, rey puesto...
pensará para sí?

¿Quién cuidará de mi perro?
¿quién pagará mi entierro
y una cruz de metal?

¿Cuál de todos mis amores
ha de comprar las flores
para mi funeral?

¿Quién vaciará mis bolsillos?
¿quién liquidará mis deudas?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?

¿Quién me hablará ente sollozos?
¿quién besará mis ojos
para darles la luz?

¿Quién rezará a mi memoria,
Dios lo tenga en su Gloria,
y brindará a mi salud?

¿Y quién hará pan de mi trigo?
¿quién se pondrá mi abrigo
el próximo diciembre?

¿Y quién será el nuevo dueño
de mi casa y mis sueños
y mi sillón de mimbre?

¿Quién me abrirá los cajones?
¿quién leerá mis canciones
con morboso placer?

¿Quién se acostará en mi cama,
se pondrá mi pijama
y mantendrá a mi mujer,

y me traerá un crisantemo
el primero de noviembre?
A saber...

¿Quién pondrá fin a mi diario
al caer
la última hoja en mi calendario?
(POEMA DE MIGUEL HÈRNÀNDEZ)


Estimado Salva,

Hoy que la parca ha querido pisar “tu huerto” para arrebatarte de este universo y llevarte junto a ella, ¿sabes quién llora? Todo el levantinismo.  

Toda la familia que nace y vive al regazo del Levante UD, nuestro club centenario de la ciudad de Valencia, es quien hoy lamenta  tu adiós con lágrimas azulgranas y es ella quien vocifera el dolor por tu repentina marcha.

El lazo negro lo viste el corazón del  LevanteUD como entidad y todo buen aficionado que sobrecogido intenta saber la razón de esta ausencia.

Y no Salva, no será un amigo, serán miles de recuerdos y vivencias los que mueran contigo, porque ya  nadie  podrá convertirlos en palabras.

Porque nadie Salva, nadie, nadie escribirá una línea más jamás de GRANOTES, porque esa columna en Levante-EMV era solo tuya.

viernes, 27 de diciembre de 2013

POR QUÉ NO RENDIRSE EN NAVIDADES


     Inmersa de pleno en las festividades navideñas, confieso que a duras penas he sido capaz de superar las primeras “celebraciones” sin querer huir, ha sido difícil controlar el ansia por desaparecer. No, no son buenos tiempos para la lírica como decía Germán Coppini, otro de los grandes que nos ha dejado estos días. Tal vez golpes así, “golpes bajos” en forma de llegada de la parca o sufrimiento por carencia de salud personal o de los familiares más queridos, es lo único que te ayuda a querer “celebrar” que estas aquí, viviendo, aun en una coyuntura donde las estrellas ya no lucen igual ni en las noches de luna llena.

     Yo siempre he imaginado con ternura cómo serán estas fiestas en las grandes familias donde los primos son de todas las edades y hay hasta 3-4 conversaciones paralelas en reuniones que  solo se pueden llevar a cabo en estas fechas entre 3-4 generaciones.

     Morriña que será similar en aquellos lares donde la Navidad es la única posibilidad de unión. A mí lo de “vuelve a casa por Navidad” del anuncio de turrones de “El Almendro” me caló desde pequeñita, siempre fantasee en cómo se puede sentir en esos contextos el reencuentro con los seres queridos. Desde luego las Navidades se envuelven ahí de un sentido de emotividad que ha de ser especial.

     Pero como servidora no vive esas experiencias, las Navidades solo son una pesadilla. Una mala época que  solo adquiere rayos de ilusión si las vives y contemplas a través de los niños. El estrés de ir al circo, al cine, a la feria, al teatro, a ver a Papa Noel o a los Reyes Mago y vivirlo tras recuperar el disfraz de la infancia es lo único que hace llevadero estos días. Aunque la mirada atrás siempre lleve implícita la nostalgia de una época que no volverá por el inexorable paso del tiempo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

LA MUTILACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XXI


     Son tantas los  comentarios que ha originado la Ley del Aborto de Gallardón las últimas horas que no pretendo con estas letras sumarme a la marabunta de disertaciones que seguro están mucho mejor argumentadas y razonadas que esta propia. Yo solo quisiera trasladar el pellizco emocional que como mujer y como ciudadana de este país me provoca la involución  que en la libertad de la mujer, en particular, y  en la sociedad, en general, supone esta nueva ley. Una coyuntura en la que hay muchos, tal vez demasiados, culpables, las mujeres también.

     No voy a lanzar únicamente aquí mi ira sobre el ministro de Justicia, el Gobierno o el PP, la complicidad silenciosa de buena parte de la sociedad también es culpable del hachazo que se está perpetrando a las libertades en pleno siglo XXI en un país que se autodefine como ¿europeo y civilizado? (aquí también mis dudas). La permisividad con que observamos una tras otra las decisiones gubernamentales que representan el retorno a niveles de libertad social y personal de décadas del pasado siglo XX ha pasado de preocupante a escandalosa.
    
   Si pasa en otros ámbitos no era de extrañar que, más pronto o más tarde, el avance de la mujer en la sociedad también sería mutilado. El Aborto es solo una de las decisiones que están liquidando el progreso conseguido por el sexo femenino las últimas décadas. El siguiente paso será, como escuché ayer mismo en una de esas tertulias radiofónicas a un personaje derechón-derechón (fachorra-fachorra), limitar el acceso a la mujer al trabajo, posteriormente al estudio para acabar intentando crear una generación de chicas que casi idolatren lo bonito que es estar en casa, cuidar de la familia, visitar la peluquería y pasear por las calles céntricas de las ciudades.

    
     Sí, juro que escuché ayer mismo que era “necesario en tiempo de crisis que la mujer volviera a su papel en la sociedad: el de madre y esposa”. Ya que, según el personajillo, la mujer era la principal culpable de la crisis económica “por su empeño de estudiar, trabajar y robar así el rol del hombre”.

     Exactamente en esos términos fue su monólogo, lo recuerdo literal porque mi espanto fue tal, que casi provoca que me estampara contra un semáforo. Claro, iba conduciendo, otro de los “privilegios” que no sé yo si el tal personaje querrá limitar también a la mujer,

      Sí, amigos, en pleno siglo XXI en una sociedad que se dice civilizada, un determinado hombre lanza tales abruptos en una emisora de radio y automáticamente la presentadora es incapaz de lanzarlo de una patada en sus posaderas fuera del estudio.

      Hace pocos días tuve un impacto emocional similar, en este caso en la Universidad de Derecho de Valencia y en el transcurso de unas jornadas sobre Mujer y Política que, por cierto, magistralmente organizó AVAPOL y su presidente José Luis Sahuquillo. El tema a debate en ese momento era la mujer en política y los med-com.


     Pues bien, una joven periodista que ejerce su profesión en la sección de política de un periódico acaba su disertación alardeando ante los asistentes que ella había “adaptado” e “imitado” las actitudes de compañeros (hombres por supuesto) para hacerse respetar y que se valorara su trabajo. En este caso las palabras no son literales pero el mensaje era éste aquí expuesto.

     ¡¡¡Horror!!! ¿Imitar al hombre para que te respeten como mujer?, Ahí la clave. Estamos perdidas si para que se valore nuestro trabajo o nuestro rol social o profesional tenemos que renunciar a nuestros principios, cualidades, valores e incluso defectos.

     Allí me fue complicado controlar mi ira porque con esas palabras de una chica que confesó acababa de cumplir los 30 años, me percaté que la lucha de centenares de mujeres en los últimos cien años quedaba enterrada por actitudes como las de la joven periodista, capaz de renunciar a muchos de los principios y valores que lleva intrínsecos por el hecho de ser mujer para “entregarse”, por afán personal o por ambición profesional, al desempeño de “imitar” al hombre compañero.

      Me acordé de la película Tootsie, aunque en ese caso para triunfar Dustin Hoffman tuvo que adoptar el rol de mujer. Vale, los papeles estaban cambiados pero la imagen que yo dibujé en mi cabeza fue esa.

     Esta anécdota solo es un ejemplo, tal vez un grano de arena en este mapa social, pero actitudes como las de esta chica hacen que ya exista nuevas generaciones de chicas (no todas, jamás se puede generalizar), a las que eso de la defensa por los valores de igualdad de la mujer en el mundo les quede tan lejos que ya no respetan.

     Son mujeres que ignoran la lucha de personalidades como Clara Campoamor, Concepción Arenal, Victoria Kent, Federica Montseny, Emilia Pardo Bazán, Dolores Ibárruri o María Goyri entre otras. Sin percatarse que gracias a ellas, nosotras, hoy, estamos donde estamos.

      Solo por el respeto a ese pasado como mujeres deberíamos seguir con la defensa desgarradora del sexo femenino  en la civilización del siglo XXI porque el otro rol (el adaptarse al hombre) lleva a que sea un hombre el que se apropie incluso de nuestro útero (artículo de Julia Otero en EL PERIÓDICO: “Fuera de mi útero, señor ministro!)

Seguidores