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miércoles, 24 de mayo de 2017

D.E.P. El periódico EL PAIS

      En ocasiones, mirar atrás supone un ejercicio importante de reflexión para recuperar las esencias, recordar cómo fueron las raíces y analizar el presente, con los cambios inefablemente originados en coyuntura y entorno.

Hace unos meses me perdí varias horas en la exposición itinerante que, con motivo de la celebración de sus 40 años de vida realizó EL PAÍS en Valencia. Pasear por cuatro décadas de historia de un periódico que te ha acompañado día a día en tu formación personal representa una posibilidad de mirar atrás para analizar las imágenes, los momentos y los titulares que, sin duda, han marcado nuestra propia historia. Es un intento de buscar en nuestro propio desván interior éste o aquel momento, aquella historia, ese instante vivido, aquellas emociones sentidas…

Personalmente, con solo unos pocos años más que EL PAÍS, el paseo por la exposición de su 40 Aniversario representó bucear en muchos de esos momentos que han marcado inevitablemente parte del argumento de mi propio libro de vivencias.

Una de las razones por las que me sedujo el mundo del periodismo fue por la lectura de EL PAÍS cuando apenas sabía juntar letras.  Y como suele ocurrir a temprana edad, todo comenzó por curiosidad.

Mi padre, trabajador de Unión Naval de Levante S.L (esa misma empresa que ocupa una de las portadas más dolorosas personalmente del periódico) utilizaba la hora del almuerzo para leer la prensa, EL PAÍS era el periódico que compraba antes de iniciar su jornada laboral. En ese almuerzo, eran varios los compañeros que se reunían apenas unos minutos para compartir un mismo ejemplar del diario.

Entre aquellos compañeros había uno, del que no recuerdo ahora el nombre, pero que utilizaba las páginas de EL PAÍS como nosotros utilizamos ahora twitter. Es decir, para vomitar enfados, lanzar ironías, contestar aquel titular, pero principalmente para abrir diálogos imaginarios (o sería más conveniente hablar de ¿monólogos?) con los que desahogar impotencia ante este titular, aquel lead o desbordar su rabia ante aquella noticia o imagen.

lunes, 27 de marzo de 2017

PEDRO SÁNCHEZ versus SUSANA DÍAZ, la voz de un Pueblo vs la voz de un Partido

    Hace unos años escribía (4 de marzo de 2014) que en Españano funcionaban las primarias, pero muchas cosas han cambiado en política los 3 últimos años, aunque el ciudadano perciba que todo sigue igual y lo único que varíe es el color de los partidos que entran en papeleta.

Ayer tuve la oportunidad de ver (uno en directo, otro en diferido) dos personalidades y proyectos totalmente antagónicos. En un partido que ha presidido más de la mitad de los años de la democracia de este país tras el franquismo, no deberían cuestionarse las ideas, la ideología ni los valores, pero, no nos engañemos, es eso lo que está en juego en el proceso que, hace meses, inició el Partido Socialista en España.

La foto era opuesta y antagónica. En una imagen los jefes de ayer y antesdeayer, las figuras que pasean el nombre del partido de forma internacional, expresidentes de gobierno, pero también estaban sentados en primera fila, consejeros de grandes grupos mediáticos, consejeros de empresas del IBEX, personajes “imputados o procesados”. Porque, no nos engañemos,  ÉSE es el PSOE de hoy, ése es el PSOE que se abstuvo para facilitar de nuevo el poder a Mariano Rajoy. Sí, Rajoy era el candidato con mayor número de escaños y ganador de votos en la urna, pero hubiera tenido que torear y aprender a dialogar más si no hubiera dispuesto el PP la  “ayuda” de socialistas herederos de muchas víctimas de las políticas sociales, económicas y laborales marcadas por las decisiones políticas de la organización conservadora.

El argumento sigue siendo nimio, “se puede gobernar desde el Parlamento” y apretar a los populares, “obligarles” a modificar leyes, pero no nos engañemos, como dijo ayer Pedro Sánchez, “se gobierna desde la Moncloa” y ahí no está ni el PSOE ni Podemos ni tan siquiera Ciudadanos, manejados cuan titiriteros por los malabarismos maestros de Rajoy.

domingo, 30 de octubre de 2016

HUÉRFANOS DE VOTO

La abstención con la que ayer el PSOE facilitó la prolongación como presidente del gobierno de Mariano Rajoy ha originado innumerables análisis y comentarios, aunque lo más grave es el sentido de abandono y orfandad que dejan a muchos ciudadanos de conciencia socialista (militantes actuales o pasados del otrora honroso PSOE) que jamás votarán a PODEMOS.

Una de las voces de responsables socialistas que se alzaron con mayor potencia las últimas jornadas, Josep Borrell, apuntó en una de sus declaraciones “habrá que hablar con el señor Iglesias. Muchos de los hijos de los socialistas están allí”.

Es innegable que un alto número de jóvenes que conocen la transición española por lo leído en los mismos libros donde se habla de la guerra civil, la República Española o el Imperio Romano, ha focalizado su descontento social y su despertar a la política amparados al movimiento político gestado tras un 15-M que despertó la conciencia de una sociedad anestesiada durante demasiados años.

Sin embargo, los que sí vivieron el tránsito de una dictadura a la democracia, padecieron el miedo de un intento golpe de Estado (de los de verdad, con tanques en la calle, la televisión pública tomada por militares y la gente encerrada en casa), se ilusionaron con la llegada del sufragio universal, el acceso de la mujer a la vida laboral o el avance social que supuso la llegada del divorcio a España, siguen mirando con recelo a un líder político que vocifera en lugar de hablar, que riñe en vez de armonizar y que desafía en lugar de proponer. 

Esos ciudadanos, también indignados y con muchas más coincidencias con sus hijos de las que unos y otros imaginan, ayer quedaron  huérfanos políticamente.

Ese colectivo, que sigue recelando de un líder que, alguna que otra vez, les ha culpabilizado de muchos de los actuales problemas originados (siempre según Iglesias) por no radicalizar una constitución que, en algún momento, ha calificado como “candado del 78” y “régimen de la transición”,  ha vivido con desazón la abstención socialista.

No solo se sienten traicionados (cuando uno es traicionado, es porque alguien es traidor y una verdad no debería enojar jamás) sino que, lo que es peor, se sienten abandonados, entregados, engañados y burlados.

domingo, 2 de octubre de 2016

DE LA RUPTURA DEL PSOE AL RENACIMIENTO DEL ESPÍRITU SOCIALISTA

    En estos días de final de mes, en un país con gobierno provisional (entre unas y otras se va a convertir en el ejecutivo más longevo de la historia de la democracia), mientras unos intentan hacer números para pagar recibos y sobrevivir con sueldos de miseria., otros patean la calle en busca de un trabajo porque, incluso “haciendo caso” a la ¿salvadora? opción de emprender no superan los 500 euros de ingresos mensuales, algunos se pasean por los juzgados dispuestos a “devolver” unos pocos milloncejos de euros robados a toda una sociedad, y otros están pendientes de la boda de Rociito y otros importantes asuntos banales, llega el PSOE para llamar nuestra atención. 

Los hay que hace tiempo dejaron abandonar los asuntos de la política para centrarse en los problemas de la cotidianeidad y esperar que el “laissez faire” arregle las colas en el hospital, los barracones de los niños o crezcan las posibilidades de aspirar a un trabajo digno.

También se da el caso de los que, poseídos por el ansia de devorar información, se enrabietan de impotencia y confeccionan la idea de dejar de ejercer el derecho al voto que, visto lo visto, solo supone otorgar puestos de trabajo (excelentemente remunerados) a mindundis que en otras épocas no habrían dispuesto de miras más allá que ser el delegado de su comunidad de vecinos.


Y los ahí que, con la misma impotencia de considerarse personaje pasivo, la idéntica necesidad de recurrir a préstamos para llegar a final de mes y la misma permanente búsqueda de la puerta laboral que les permita la supervivencia, mientras se saturan con estudios y barruntan proyectos, andan escandalizados por el momento político que nos ha tocado vivir.

Tan escandalizados como apasionados, conscientes de ser coetáneos de, tal vez, el momento político más apasionante del s.XXI. No en vano, muchas de las cuestiones, (de esas que parecen banales), están diseñando las bases del futuro político que monopolizará el devenir de la sociedad que heredarán nuestros hijos.

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