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domingo, 23 de octubre de 2016

SABER ESTAR SIENDO UNO MISMO

La generación que estudiamos EGB tuvimos la suerte de poder acceder al estudio de ética y moral. En su momento, era una de esas asignaturas “marías” que servían para subir nota y cubrir una hora lectiva de forma cómoda.

Sin embargo, en ocasiones, dependiendo de la destreza del profes@r, su estudio te permitía acceder a pensamientos y reflexiones que la vida se encargaría después de transformar en realidad práctica en determinada coyuntura, situación o momento.

Una de aquellas enseñanzas te trataba de “educar” en algo, tan abstracto, como el comportamiento correcto. Al parecer, hay cualidades educativas que se valoran por la capacidad de saber comportarse del modo correcto  en cada momento, adaptando tu acción o conducta a la exigencia del entorno o coyuntura.



 Pero, ¿cuál es el modo correcto?, ¿Hasta qué punto debes ser camaleónico en pensamiento, sentimiento o actitud? Una cosa es la educación intrínsecamente ligada a la necesidad del respeto hacia el prójimo y otra adaptar tus voluntades con el peligro de perder identidad.

Todos hemos vivido alguna vez esa angustiosa sensación de encontrarse “fuera de lugar”. El abanico de situaciones  es muy amplio.

Quién no ha sentido la incomodidad de compartir asiento en algún medio de transporte junto a una pareja de enamorados en fase álgida dulzona. Esa época donde los besos y las leves caricias te empalagan hasta casi provocarte a ti (improvisado invitado), un repentino brote diabético por proximidad a tanta miel.

domingo, 13 de enero de 2013

EL ABISMO ENTRE UNA ACTRIZ Y UNA INTÉRPRETE

Imagen de proposa.com

          No soy excesivamente cinéfila, sí me gusta el cine pero no reparo mucho en esos aspectos que convierten a un aficionado al Séptimo Arte en un experto. Me conmueven los guiones pero la escenografía, el vestuario, los efectos especiales, etc.etc . no son elementos que centren mi atención por mi desconocimiento principalmente.
          Sin embargo, como sucede en todos los factores donde el argumento para su defensa recala en la emoción o el sentimiento, sólo puedo decir  que me agrada lo que me evade y me gusta lo que me llega a conmover, a hacer reír o me ofrece la posibilidad de reflexionar aunque a veces simplemente puedo llegar a considerar “obra maestra” una película o un libro que te ayuda a parar el tiempo o te traslada a otro momento o lugar.
        Por eso, ofrecer mi opinión cinéfila puede que ofrezca muy poco valor, no obstante hay algunas cosas que me resultan excesivamente injustas y que, aunque sea como aficionada, quisiera  opinar. Y la gota que ha provocado esta reacción enérgica a de repente, sentir la necesidad de ofrecer mi opinión respecto al mundo de la actuación, radica en el conocimiento hace unos días del nombramiento para los Goya como mejor actriz entre otras a Maribel Verdú y a Penélope Cruz.

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