martes, 3 de febrero de 2015

TODO PASA PERO...MIENTRAS TANTO

      Esto también pasará. El sol volverá a brillar, el sonido del mar será melodioso, el teléfono sonará de nuevo, volverán los mensajes, las imágenes se iluminarán en color;  pero mientras tanto, la bombilla está apagada.
     Y en barbecho se quedan sin vivir un puñado de sueños, faltan esperanzas y se pierden ilusiones.  Cautiva de los sentidos y esclava de los gestos, en la frágil realidad no brillas, no sumas, olvidas respirar, dejas de sentir, se acaban las lágrimas, los sentidos vagan perdidos  y cada suspiro es un beso lanzado al azar buscando dónde encontrar cobijo.
    Pero no hayas respuestas a las preguntas, la soledad se ríe de ti, las ilusiones se convierten en decepciones y los sueños en desengaños.
     Y en ese preciso momento, cuando no sabes qué más dar, hay que encontrar la energía para encender la bombilla, buscar excusas, descubrir razones. Aunque la fuerza del viento en la oscuridad apaga casi todas las velas en la huida, porque durante el éxodo muchas candelas se extinguen.
     Solo algunas luciérnagas destellan incansables, son las valientes, las potentes, las reales, las sinceras, las únicas que iluminan  nuevos senderos por los que escapar de la fría cueva. Son las llamas que encienden luz y dan calor, las llaves que abren las puertas.
     Pero  anidada entre sombras, cómo se domestica el corazón, cómo se cambia la piel, cómo se pega lo roto y por qué es necesario el dolor.

sábado, 10 de enero de 2015

AÑO ELECTORAL, AÑO HAPPY...AÑO DE MENTIRAS, AÑO DE ¿CAMBIO?


      Tras superar “las Navidades de la recuperación”, escuchar que “la crisis es cosa del pasado” y estar ya de lleno en “el año del despegue” (argumentos expresados pública y reiteradamente por el gobierno), representa una buena dosis de la verdadera realidad acercarse a las oficinas del INEM en cualquier  ciudad.

     Hay silencio, abatimiento, ira, rabia, pero sobretodo hay impotencia.  Las colas han dejado de estar pobladas por jóvenes universitarios esperando ilusionados una oportunidad y han pasado a ser protagonizadas por gente de mediana edad, con familias a su cargo, con desaliento en su rostro,  pero también con gesto de enfado y rabia.

     Personas que, superados los 40, sienten como única salida la necesidad de reciclarse laboralmente. Gente que vive entre el desasosiego por la necesidad de percibir ingresos y la ineficacia del sistema para ofrecerle vías para lograrlo. Individuos preparados, alguno de ellos incluso sobradamente preparados, que comparte espacio con jóvenes ilusionados que esperan una oportunidad para convertirse en ciudadanos “activos”, algo que a los maduros desempleados se les niega después de años de aportación al sistema.

     Las conversaciones en estas oficinas públicas (e igualmente en las empresas privadas de búsqueda de empleo) muestran el decaimiento inevitable de quien anda desesperadamente al encuentro de un trabajo. Son miles, cientos de miles de realidades. Algunos hay que se ciñen a esta búsqueda acumulando cursos para ocuparse y evitar la dosis insana de guionizar en su cabeza películas dramáticas de impotencia y desesperación, otros comparten el subsidio con trabajos por horas que no les aumentan los ingresos, pero sí les ofrece la oportunidad de, al menos unas horas, sentirse útiles.  Y los hay que van a despedirse porque han conseguido un ¡increíble! trabajo de dos horas al día, de un día a la semana o de 3 meses de prueba.

jueves, 1 de enero de 2015

NUNCA ES FÁCIL


     Caer y levantarse, recoger los pedazos, cerrar grietas, abrir senderos, mirar la luz. Cuesta empinada, colina alta, camino con recovecos, curvas cerradas, pendientes pronunciadas.
      Si divisas el precipicio no mires abajo, arriba brilla el sol y la luna. Y hay hasta cientos de estrellas que siempre están, estés donde estés, estés como estés, estés con quien estés. Solo necesitas abrir los ojos y tener de par en par el corazón, las ganas, la ilusión y esperanza.
 
   
       Gana la batalla a la monotonía, inventa nuevas rutinas, disfruta la cotidianeidad. Hay lugares, personas y momentos. Hay detalles, actitudes y gestos. Hay latidos, vida, afectos y estimas.
     Suelta los miedos, deja espacio a los sueños. Insiste, persiste, resiste. Relativiza, valora, comparte. No pienses, ama, ríe, llora, espera… pero vive, ve a por ello.
     Si vale la pena no será fácil, pero si fuera fácil no valdría la pena.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LLEGA EL MOMENTO....ADIÓS


      Superada la época de exagerada nostalgia que representan las Navidades, ahora, con la llegada del cierre a todo un año, toca reflexión. Pero, en contra de lo que indican algunos psicólogos, este cambio no siempre representa una alteración del estado anímico, más bien, en determinadas coyunturas, es todo lo contrario, e incluso engrandece el sentimiento de morriña.
      La psicóloga Miriam González de Pablo describía así hace unos días  la, muchas veces, pesada época navideña: “es una época de gran actividad emocional, Nochebuena y Navidad son los días que tienen un mayor componente familiar y de morriña, el fin de año tiene un carácter más introspectivo y supone un momento de evaluación personal, de lo que se ha hecho, se ha conseguido y hacia dónde queremos ir. Finalmente los días previos a los Reyes Magos son jornadas de ilusión”.
 
     Resulta curioso que sea en una época definida desde el consumismo y diseñada por valores religiosos, la que exacerbe las emociones incluso en las personas más escépticas.       
 Sin embargo, es inevitable. 

      Las ausencias se transforman en dolor en la época navideña. Por razones reales o subjetivas, los adioses son más dolorosos cuando miras alrededor y en el hoy divisas la falta de ese ayer. Puede que, incluso no fuera perfecto en su momento pero, todos sabemos cómo los recuerdos, con el paso del tiempo, son tan selectivos que hasta tienden a catalogar de maravillosos, algunos ratos vividos con angustia.
       La imagen del ayer siempre es en color y las ausencias por todas esas personas queridas que, bien marcharon con la parca o bien, eligieron otros senderos donde caminar, inevitablemente provoca dolor.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

POR QUÉ SER FELIZ EN NAVIDAD


     Poco más de veinte años, formación educativa en diferentes sectores, trabajos en servicios distintos, lugares varios, pero la maldita crisis le indujo a marchar. Dejó familia, ilusiones y ese sueño de jugar en categorías superiores con su equipo de fútbol más reciente, años en pro de un ascenso que, tras conseguirlo, no ha podido disfrutar. Decidió partir para buscar alternativas donde diseñar un futuro profesional y dibujar una perspectiva personal de una vida por construir.
     Marchó de las islas pitiusas para formarse (sí, otra vez estudiar, trabajar, aprender, crecer…) en las islas británicas. El periodo era corto pero largo, lejos del entorno, el hogar, la familia, los amigos, cada día se hace eterno y, sin embargo, la distancia hace imposible el olvido.

     Luis ha encontrado nuevos amigos, entrena con un equipo de la localidad para mantener la forma y dedica largos ratos al estudio del inglés, hacer turismo y formarse con la esperanza de encontrar el camino que la coyuntura española le ha cerrado.

     Son los jóvenes de hoy chavales altamente cualificados. No solo andan sobradamente preparados sino que disponen de un bagaje formativo que, muchas anteriores generaciones intentamos conseguir sin lograrlo.

     Estos días, Luis vuelve a casa. Desde una lejanía de más de 2000 quilómetros escuchó las palabras del presidente Rajoy sobre el fin de la crisis y la celebración de las navidades de la recuperación. No lo siente así Luis.

domingo, 21 de diciembre de 2014

LA VIDA PESA

     Navegar hacia mar abierto un rato largo extenúa. Así también, a veces, vivir la vida agota. Bonita, única, insustituible, la vida es bella, pero no siempre se disponen de las fuerzas para subir a la meta, aislarse de coyunturas,  relativizar preocupaciones, domesticar sentimientos.
La vida pesa.  
     Un gesto la idolatra, una palabra la hace grande, un momento la convierte en única. Un paisaje, un horizonte, una (o varias) personas son invitaciones a amar la vida. Razones para luchar, excusas para agudizar la voluntad de ver el brillo del sol cada amanecer.
      Pero a veces faltan fuerzas. Desde la atalaya de una privilegiada vida con salud óptima, entorno apacible y/o problemas superables, es insultante el llanto jeremíaco.
 
        Y sin embargo, la vida pesa. El corazón llora sin razón, añora aquel lugar donde se fue feliz, extraña a aquella persona. Morriña del ayer, sufrimiento por la incerteza del futuro y se nos olvida que el hoy es ahora y solo el presente puede ser vivido.
     Los momentos son irrepetibles y los afectos son cambiantes. Y mientras tanto, la vida pasa. Y se buscan motivos pero a veces solo se encuentran decepciones.

jueves, 11 de diciembre de 2014

PRESENTACIÓN DE "MANOS SUCIAS", UNA HISTORIA IRREAL QUE SE PARECE DEMASIADO A LA VERDAD


      El pasado viernes se presentó en la librería Cosecha Roja de Valencia el libro MANOS SUCIAS del escritor y periodista Carlos Quilez editado por Alrevés. Una novela que, como indica su autor, “se parece demasiado a la verdad” y que, entre otras alertas, emite con claridad el mensaje de la necesidad de transformación y regeneración de la sociedad actual, si no queremos que esa eclosión final del argumento del libro con la evidencia de la relación directa entre corrupción política y crimen organizado supere en la realidad la ficción de la novela de Quilez.

     Porque la trama policial en la que se desenvuelve Manos Sucias establece demasiadas similitudes con la coyuntura que se vive en España, muestra cómo los corruptos van por delante de la sociedad, cómo, en ocasiones, el mal se impone al bien y cómo los delincuentes con potencial económico y político compran casi todas las voluntades.

      Como indica el autor, el daño de la delincuencia de moqueta al Estado es enorme” entre otras cosas, porque el problema “no es que la corrupción afecte y llegue a la mafia, lo duro es que esa relación, en nuestra coyuntura actual, llega al pueblo y a todos los ámbitos de la sociedad”.

      En este sentido, Manos Sucias, con su turbador final, te conduce a una reflexión, “cuánto habrá detrás de las grandes noticias y de cuánto no nos enteramos ni enteraremos”.

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