Son
tantas las páginas escritas y tantas las palabras utilizadas para exponer las
sacudidas emocionales que provoca el
recuerdo del fusilamiento, hace hoy 74 años, de 13 jóvenes luchadoras por la
libertad, que me parece una osadía plasmar mi humilde reflexión sobre esta
ejecución.
Pocas
palabras pueden evocar el vergonzoso episodio que plasmó de forma bastante realista Emilio Martínez
Lázaro en la película “Las Trece Rosas” en 2007, filme basado en el libro de Carlos
López Fonseca igualmente recomendable.
Más excelente fue el retrato de este episodio trágico de la postguerra en el documental de Verónica Vigil y José María Almela en 2004, “Que mi nombre no se borre de la historia”





