miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡¡¡¡¡LA IMAGEN!!!!


             He de reconocer mi fascinación por las elecciones en EEUU. Siempre he considerado que es el típico evento que te permite innumerables lecturas mediáticas y sociológicas, un análisis simplemente somero te permite retratar resquicios del fenómeno Goebbels, sumum de la propaganda política. Al menos así lo hemos considerado y estudiado en mi generación preparada mucho antes que su último biógrafo, Peter Longerich, hubiera escrito sobre el “sobredimensionado poder propagandístico” del ministro nazi.
             Sea o no certera la capacidad de Goebbels para publicitar hechos políticos, sí es cierto que los inicios del siglo XX abrieron una capacidad de estrategia de manipulación que, aún rediseñada y adaptada al siglo XXI, la proliferación de las redes sociales o la globalización de la comunicación, continúa extremadamente vigente, es más, ha disparado su potencial.
              Es por ello que las elecciones en los EEUU cautiva a cual sociólogo que se preste. Las perspectivas de análisis son tan amplias que permiten activar estrategias de ciencias tan diferentes pero con sinergias tan próximas y definidas como la sociología, psicología, cc de la comunicación, publicidad, imagen, política… Informativamente el atractivo que sugiere este evento cada cuatro años es todavía incomparable a cualquier otro acto que pueda definirse en democracia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

SI TÚ ME DICES VEN....

                Existe una costumbre psicológicamente estudiada que consiste en recoger  y/o recopilar frases. Un libro, una película, una canción, un retazo de vida te ofrece una ventana en la que identificar un sentimiento, una coyuntura, un momento, un presente, un recuerdo, un anhelo, un sueño….A veces sucede ese pellizco emocional y entonces esa expresión o frase te sacude el estado anímico. Lo determina hasta generar una corriente que abre una abanico que puede originar al mismo tiempo entusiasmo, quebranto, morriña o paraíso.
                 Reconozco que esta “¿extraña?” costumbre me acompaña y, por eso,  me sorprendió comprobar recientemente que se trata de una ”manía” bastante extinguida.  Son de esas sinceridades que sólo surgen en conversación en coyunturas determinadas y que casi siempre, se convierten en revelaciones inconscientes. Tal vez  por esa razón, me sorprendió en grado superlativo comprobar que incluso existen páginas web creadas para este menester.
            Al parecer  hay personas  que periódicamente publican esas recopilaciones. Pues bien, hoy me ha apetecido publicar “mis frases”, o mejor, las maravillosas frases que tan acertadamente expone Albert Espinosa en su libro “Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”. Excelentes invitaciones para reflexionar, acunar sentimientos y vivir emociones.

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL DESPRESTIGIO DEL PERIODISMO DEPORTIVO

                “Empecé con deportes, que durante muchos años fue una vía de entrada para los que no teníamos titulación, ni ganas, ni tiempo para conseguirla”. Con esta declaración de Andreu Buenafuente en una entrevista en el magazine Jot Down (www.jotdown.es) renace el fantasma tan manido de que la sección de deportes en los medios de comunicación es el “cajón de sastre” donde se agrupan los “aprendices” de periodista.

          En pleno siglo XXI y cuando los estudios de ciencias de la información y comunicación audiovisual son una opción en las universidades, parece subsanada la afirmación real que ofrece Andreu Buenafuente. Sin embargo, el pasado sigue envileciendo con demasiada asiduidad la sección de deportes de los medios. Muchos conceptos todavía se basan en esa idea de considerar sólo un buen locutor o un aficionado informado a quien forma parte de la redacción de deportes en un medio para ejercer la profesión de contador de noticias.

domingo, 14 de octubre de 2012

LA AUSENCIA DE LA “EDUCACIÓN VIAL” DE LOS CHUCHOS Y SUS AMOS


                Todos aquellos amantes del mar que disponemos la suerte de residir en su proximidad y utilizar como refugio los paseos por la orilla al finalizar una estresante jornada o, simplemente para finalizar con la serenidad de la contemplación de sus paisajes un fin de semana de asueto, tenemos un problema que envilece muchas veces las caminatas a la orilla del mar: los perros.

          Sí, los perros, aunque tal vez deberíamos nombrar como causantes de este rechazo a los amos de los perros que permiten que sus chuchos deambulen por la playa a sus anchas. Eso supone, que el can se acerca a quien se le antoja para olfatear sus pies. Eso si hay suerte, porque hay veces que no se conforman con ello y lo que hacen es directamente lamerte los pies o calzado lanzándote sus babas.

          Cierto es que llegado a este punto no puedo obviar mi fobia a los perros, sentimiento que me lleva en ocasiones a protagonizar comentarios del estilo  de “exagerada, histérica o simplemente insensible”. No voy a ser yo quien me autocalifique porque, si es cierto que si no te gustan “determinados” animales eres una insensible, reconozco que yo soy un témpano en referencia a la raza canina.

           Pero cada quien es cada cual y piensa y siente como puede o le dejan y eso no sería inconveniente para nada ni nadie si se respetasen unas normas básicas de convivencia, o mejor, si toda la gente dispusiera en su catálogo de valores de los principios que nos enseñaban en aquella asignatura que se cursaba en EGB y que respondía al nombre de “educación vial”.

           Yo puedo incluso entender que los chuchos que se te acercan mientras paseas no son “peligrosos”, pero depende de qué significado se le dé a este calificativo. Para mí que un perrito se me acerque a lamerme los pies ensuciándome con sus babas es peligroso, no sólo por mi fobia sino porque me repela y me da cierta grima ese babeo.

            Y el colmo es cuando, desde lejos porque ni tan siquiera se digna a acercar para disculparse, su “racional” amo te dice “tranquila, si no hace nada”.

¿Que no hace nada? Y llenarme de asquerosas babas qué es.

           El día que yo quiera “soportar” el “cariño” de un perro lo haré a motu propio y no encorajinada por como un chucho se ha empeñado en amargarme un gratificante paseo.

miércoles, 3 de octubre de 2012

DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES


            Esta semana se ha celebrado el Día Internacional de las personas mayores. Este tipo de jornadas tienen un efecto muy relativo a pesar de la razón de concienciación social con la que nacen, sin embargo, a veces sería justo parar a atender emocionalmente el argumento de su creación.

              Referirse a las “personas mayores” parece sensiblería en una coyuntura donde sólo parece marcar tendencia la práctica, la imagen y la lozanía, lo nuevo y flamante.  Esas aspiraciones son precisamente las que están envileciendo a la sociedad, el respeto a quienes han construido esta realidad debería ser eterno y no caduco y descatalogado. Así se sienten las personas mayores en un mundo donde se “castiga” al enfermo, donde la inmediatez no entiende de emociones acunadas en recuerdos, donde el ayer no dispone de ningún valor respecto al mañana.

             Cuán equivocada vive la población si no es capaz de acunar los sentimientos de quienes disponen de la sapiencia que sólo entrega la experiencia. Pocos son los capaces de sentarse junto a los abuelos para escuchar atentamente sus vivencias, a veces envueltas de espíritu aventurero irreal pero siempre novelescas en exposición. Pocos son los audaces que quieren recoger el testimonio de luchas, aspiraciones y sueños de quienes germinaron nuestra propia vida. Pocos, muy pocos son los que quieren acompañar en la mirada atrás de quien vive más en pasado que en futuro….pocos somos valientes para parar un día de estrés profesional y emocional para acompañar a quienes mejor nos mesan los cabellos, a quienes con ojos vidriosos observan más que hablan,  a quienes prefieren vivir entre memoria temerosos de mirar en porvenir la proximidad de la parca.

              Personas mayores, ese apelativo que nadie quiere ostentar pero que todos deseamos adquirir porque será el resultado de haber dispuesto de una larga vida en experiencias, disfrutes e incluso disgustos.

               Personas mayores, el colectivo más generoso existente en esta mercantilista sociedad del siglo XXI , convivir con ellos es engrandecer el alma y alimentar de verdad y emoción el espíritu, factores indispensables para recuperar la pérdida de humanidad que parece devorarnos.

viernes, 28 de septiembre de 2012

A VECES LA LLUVIA....SI PARECE CAER HACIA ARRIBA

                Sólo podía acompañar para rematar el día del anuncio de la aprobación de unos rigurosos presupuestos estatales y la sensación depresiva del entorno, una jornada lluviosa de ambiente otoñal.

                En este siglo XXI no sólo son las hojas las que caen en estos últimos días de septiembre para transmitir melancolía o nostalgia, hoy  es imposible robar sonrisas. Aposentarse una jornada completa ante una Ventana Indiscreta como en su día realizaba el fotógrafo L. B. Jefferies (James Stewart) en la película de Alfred Hitchcok, permite contemplar la decadencia social a la que nos abocamos irremediablemente. La gente deambula con la mirada perdida ante su pantalla de teléfono móvil sólo para poder encontrar, a veces, entre monosílabos, el cobijo donde asentar esperanzas. Jamás una palabra se ha revestido de tanto anhelo y ha ofrecido una perspectiva tan opaca.

           La inseguridad en el ámbito laboral se acompaña hoy de la incertidumbre en demasiados aspectos que marcan la cotidianeidad y ante tanta perplejidad, ¿alguna solución?, ¿alguna esperanza?.

               El escepticismo se adueña de la población al comprobar que hasta su masiva queja en la calle (por mucho que algunos medios de comunicación se empeñen en minimizar y desacreditar) no sólo es desoida sino que también es vilipendiada por quienes habrían de escuchar al único regente del estado de derecho: el pueblo.

           Sin embargo, resultaría muy conveniente que los recelos y la perplejidad no adormezcan más a la ciudadanía y que los gestores asumieran no sólo su valía sino su necesidad. Diseñar un país empobrecido con espíritu languidecido y con moral resquebrajada sólo hace crecer en involución, precisamente todo lo contrario a los que nos vaticinaban un siglo XXI repleto de futuro.

           Difícil creen en el porvenir cuando resulta extremadamente difícil acabar cada jornada sin rasguños en el cuerpo, llagas en la moral y zarpazos en tus propios principios y valores.

viernes, 14 de septiembre de 2012

CÓMO RECUPERAR EL PERIODISMO


Definitivamente algo va mal. Es más que una constatación pero no es una perogrullada cuando llevamos meses cohabitando en un país donde el nivel de desempleo es feroz, donde el bienestar comienza a ser sólo factor de lujo y donde la población sólo sobrevive. Un territorio donde las sonrisas sólo surgen cuando convives con los pequeños, cuando la única alegría es aferrarse a pasiones irracionales que entronizan sentimientos y no hechos porque éstos, los hechos, son excesivamente hirientes.

La desesperación se ha asentado entre demasiados colectivos como para significar de la singularidad de un ánimo depresivo. La impotencia es tan generalizada que atisbar al horizonte es como mirar al abismo.

Ante la coyuntura tan plena de desatino, ¿quién defiende la realidad?.  Debería ser un orgullo ejercer la labor de periodista y tener la capacidad para denunciar, transmitir, defender y relatar tanta vorágine informativa, tantos hechos, tantas situaciones, tantas escenas; pero no, es precisamente en el momento cuando más razón de ser tiene la existencia del periodismo, cuando éste parece encaminarse sin freno hacia su extinción.

La catarsis de valores y principios es ya innegable como irrefutable es que el periodismo aparece más envilecido que nunca en el momento más ávido de su existencia.

Aludir a la independencia o la libertad es una quimera como utopía parece querer mostrar la verdad desde diferentes prismas cuando el camino de la verdad sólo es uno, sin interpretaciones, no hay interpretaciones en la realidad.

¿Solución?, difícil y complicada pero sólo desde la defensa de la VERDAD se puede llegar a intentar recuperar el viejo oficio de trovador.

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