El deterioro de la libertad de prensa es consecuencia de muchas cosas. Y no apelo aquí a los problemas de censura por ausencia de libertad de prensa establecidos en regímenes dictatoriales o pseudo dictatoriales (un tercio de la población mundial según Reporteros sin Fronteras), ni tan siquiera quiero recalar en el riesgo que supone en algunos países intentar apelar a la libertad en cualquiera de sus expresiones.
Para reivindicar
En este territorio árido se ha de comenzar a actuar. Lo primero a hacer lo ha de realizar el periodista, cómplice verdugo del descrédito y la ausencia de libertades en el ejercicio del periodismo. Enarbolar la bandera de la autoculpabilidad y autoresponsabilidad por la contribución al secuestro de lo que hoy queremos defender ha de ser la iniciativa que ha de guiar al periodista en la presente coyuntura.