Se acabó. C’est fini. Un año más
la Semana Santa Marinera con el menguar de la primera luna de primavera llega a
su fin. Pero, en ocasiones, hay años que cerrar un capítulo cuesta más. Hay
años donde los aconteceres ocupan mayores lugares en los titulares históricos
que retratan el sentimiento, tradición y singularidad del viejo Poble Nou del
Mar.
El año 2017 se abrió con la “intencionada”
polémica tras la elección como Pregonero del Concejal de Cultura Festiva del
Ayuntamiento de València por el partido Compromís, Pere Fuset. La campaña “manipulativa” se encargó de generar un caudal de críticas
por la elección por parte de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera del
Concejal. Se esgrimían comentarios sin conocer su espiritualidad, su capacidad
intelectual, su generosidad y su incesante pasión por las fiestas populares de
la ciudad e incluso de todo el territorio valenciano.
En el capítulo de la Historia de la
Semana Santa Marinera de VALÈNCIA (sí, de Valencia con orígenes que algunos
ubican en el siglo XV, otros en el XVIII con la fundación de la Cofradía de la
Concordia, pero de la que existen documentos magníficos del s.
XIX como el retrato que en FLOR DE MAYO realiza el escritor valenciano Vicente
Blasco Ibáñez con la dedicación de un capítulo entero a esta celebración en la
mencionada novela), 2017 no será un año
más. Como tampoco, personalmente podré recordar esta fecha sin sentir pellizcos
en el corazón.
El año 2017 se abrió con la “intencionada”
polémica tras la elección como Pregonero del Concejal de Cultura Festiva del
Ayuntamiento de València por el partido Compromís, Pere Fuset. La campaña “manipulativa” se encargó de generar un caudal de críticas
por la elección por parte de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera del
Concejal. Se esgrimían comentarios sin conocer su espiritualidad, su capacidad
intelectual, su generosidad y su incesante pasión por las fiestas populares de
la ciudad e incluso de todo el territorio valenciano.
La primera acusación a la elección
del concejal como pregonero esgrimía el fútil siguiente argumento: “Un político que representa la izquierda y la
laicidad del Estado no puede pregonar una fiesta religiosa”. Pobres de
espíritu, diría ese Jesucristo que parece propiedad solo de unos pocos.
Sin embargo, en un primer momento
la crítica se extendió y caló en parte de la sociedad del Marítimo, en los
políticos oportunistas y lo que es mucho peor, entre personajes y personajillos
que JAMÁS han tenido el mínimo interés por acercarse a una sociedad que lleva más de dos décadas de lucha por
mantener precisamente sus costumbres y tradiciones VIVAS.
¡Ay, malditas redes sociales!
A todos ellos se les olvidó que
uno de los pregones de más grato recuerdo entre los semanasanteros del Marítimo
en la época reciente fue el ofrecido por la primera alcaldesa de la ciudad de
València (sí, la 1ª, Rita Barberá fue alcaldesa de la ciudad más de 2 décadas,
pero NO fue la 1ªmujer alcaldesa de la tercera capital de España) la socialista
Clementina Ródenas en 1990.
Otros maléficos comentarios
apelaban al rechazo de Fuset como pregonero por su condición de “político”. Estos
“activistas” (algunos ignorantes del sentir semana santero) no repasaron la
historia reciente para comprobar que predecesores en el cargo de concejal de
Fiestas (Cultura Festiva con Pere Fuset) en el Ayuntamiento de Valencia como
Francisco Lledó (2012) o Félix Crespo (2005), ya pregonaron la Semana Santa
Marinera. Además de hacerlo el hoy Eurodiputado del PP, Esteban González Pons
en 2009 y el mismísimo expresidente de la Generalitat Francisco Camps en 2002.
